De la ansiedad a los conflictos internos
Durante el duelo, es habitual experimentar picos de ansiedad y un estrés emocional constante que agota nuestras reservas de energía. Estos estados suelen desenterrar conflictos internos y problemas de identidad, pues al perder a alguien o algo importante, también perdemos una parte de quiénes éramos en relación con ello. Es común enfrentarse a una baja autoestima temporal o a sentimientos de soledad que parecen inabarcables, especialmente cuando los conflictos personales no resueltos con lo perdido generan culpa o confusión.
